Chile está pasando nuevamente por un gris episodio en su historia.
El presidente Sebastian Piñera ha declarado al estado de Chile “en guerra” contra el mismo pueblo.
Decretó toque de queda para la ciudadanía chilena desplegando las fuerzas armadas.
Esto significa que los militares desplegados en las calles cuentan con la total facultad de poder disparar a matar a cualquier persona que sea sorprendida en las calles durante ciertas horas del día.
Comenzó desde las 20.hrs a las 07:00 am, habiéndose modificado ahora desde las 18hrs en adelante en la zona más crítica de Santiago.

Estas medidas no sólo han puesto en descontento al pueblo
Sino también muestra la inoperancia y la nula capacidad de negocio con el actual gobierno de turno.

Chile sigue sus manifestaciones exigiendo lo justo, entre ellas la de un sistema de pensiones acorde al dinero recaudado por el trabajador durante su cargo. Regulación de la dieta parlamentaria, justicia para los detenidos y desaparecidos en dictadura, privatización de servicios e impunidad del gobierno corrupto que durante más de 40 años ha mantenido cautivo el desarrollo de Chile.

Los medios de comunicación local, los cuales son dueño los mismos empresarios que manejan Chile, se esmeran en manipular la opinión pública e internacional enfocando la lucha en los desmanes y montajes realizados por la misma policía del país.

Sin embargo, Medios de comunicación como Piensa Prensa, Universitario Informado, Prensa opal chile y otras más independientes, cumplen la labor social de mostrar lo que la televisión, radio, internet y testimonios propios del país quieren acallar.

La desmedida fuerza y dudoso actuar de la policía chilena y militar ha llevado a la ciudadanía a defenderse respondiendo a los abusos y agresiones,
exponiendo esta realidad a través de registros audiovisuales captados en estas últimas 72 horas de intensa batalla y difundidos a través de distintas plataformas sociales.

No sólo se consiguió que se anulara el alza de precios en los pasajes de metro.
También se logró la devolución del agua caudal al río Aconcagua, que se mantenía RETENIDO ilegalmente por inescrupulosos empresarios, que mantenían en sequía varías localidades de la región.

El gobierno de Chile está recibiendo la factura por todos estos años de abuso e impunidad que practicó con el pueblo. Esto es la respuesta a las injusticias que se viven día a día, y que durante mucho tiempo se aguantó.